Ecocentrismo versus Tecnocentrismo

Grandes son los problemas que nos afectan como sociedad a nivel mundial. La inequidad en la administración de los recursos es evidente: más del 10% de toda la población mundial no tiene acceso a agua potable [1], 10% se encuentra en un estado de desnutrición que le impide llevar una vida activa, contrastado con un 20% de la población mundial que tiene sobrepeso [2]. Nos vemos enfrentados a un cambio climático cuya causa, de acuerdo a estudios recientes [3] no es producido por causa del Sol como se suele argumentar, sino que es de causa antropogénica, debido a la emisión de gases de efecto invernadero como el dióxido de carbono y el metano. En los últimos 50 años hemos visto drásticamente reducida la biodiversidad de nuestro planeta. Los expertos coinciden en que los seres humanos han acelerado el ritmo de extinción de las especies durante el período del Holoceno, aunque el grado exacto de este impacto no es conocido, se estima que sería 100 veces mayor a la tasa normal de extinción de los cinco períodos de extinción previos al actual [4]. Nos encontramos con una deforestación expandiéndose aceleradamente, provocando además desertificación y sequías. Ya existen guerras libradas por recursos energéticos como el petróleo, no falta mucho para que comencemos a pelear por el agua dulce, un preciado y no tan valorado recurso.

Ante esta problemática, surgen corrientes filosóficas que proponen cambiar el enfoque antropocéntrico mediante el cual nos enfrentamos al medio ambiente, y cambiarlo por uno ecocéntrico. El término ecocentrismo denota un sistema de valores centrado en la naturaleza, en vez de estar centrado en el ser humano. Su justificación se basa en la creencia ontológica que niega una división entre los humanos y la naturaleza no-humana, tal que los humanos no serían los únicos portadores de valor intrínseco, y su valor no sería superior al valor de la naturaleza. El reclamo ético de esta filosofía es la igualdad de valor intrínseco entre humanos y naturaleza no-humana [5]. En palabras de Stan Rowe, geo-ecologista y ambientalista [6],

El argumento ecocéntrico está fundado en la creencia de que, comparada con la indudable importancia de la parte humana, la ecósfera completa es aún más significante y consecuencial: más inclusiva, más compleja, más integrada, más creativa, más hermosa, más misteriosa y más vieja que el tiempo.”

El antropocentrismo vería al medio ambiente como fuente de materiales diseñados para ser usados exclusivamente por los humanos y para servir las necesidades de la humanidad. No hay dudas de que como especie, no sólo creemos que los recursos son para nosotros, sino que actuamos de acuerdo a tal pensar. Basta decir que consumimos el 50% de toda el agua dulce del planeta, y el 30% de los recursos primarios disponibles para todas las formas de vida. Prácticamente ya no quedan lugares en la tierra donde no haya estado un ser humano.

En la ciencia de la ecología, no está zanjado por completo el debate de si el ser humano es parte o no de la naturaleza [8]. Fuimos capaces de provocar un cambio climático, de manera involuntaria, que repercute a escala global. Nuestra especie duplicó su esperanza de vida “natural”, pues en el paleolítico uno podía esperar vivir no más de 33 años, mientras que para el 2010 el promedio mundial es de 67.2 años, gracias a la generalización de la sanidad y la higiene en la sociedad en general, lo cual no habría sido posible sin los avances respectivos en la medicina [9]. Compartimos una identidad de persona con autoconciencia con algunos primates, ballenas y cetáceos, pero nuestras facultades sobrepasan las de cualquiera de estas especies si pensamos en que podemos desarrollar habilidades abstractas como la ciencia y el arte. Finalmente, somos capaces de desarrollar tecnología para ir más allá de nuestras capacidades físicas, podemos implantarnos partes mecánicas que reemplazan algunos órganos, hasta podemos salir de nuestro planeta madre. Hemos surgido de la naturaleza gracias a la evolución pero ¿realmente la estamos desafiando, reclamando un estatus superior?

Hay quienes adoptan el tecnocentrismo como respuesta ante el ecocentrismo, y como solución a la problemática medioambiental. Esta filosofía basa sus valores en la tecnología, y reconoce su potencial para afectar, controlar, e incluso proteger el medio ambiente. Los tecnocentristas creen que los humanos tienen el control de la naturaleza, por medio de la tecnología, y por tanto seríamos superiores a ésta. Aunque aceptan que los problemas medioambientales existen, no los ven como problemas a ser resueltos por una reducción en la industria, sino serían resueltos por medio de la ciencia [5].

Cabe preguntarse si en un futuro cercano los tecnocentristas contemplarán un mundo donde todos los aspectos de nuestras vidas sean controlado por las máquinas. De momento, la mayoría de las decisiones son tomadas por humanos, la tecnología no posee poder de decisión. Pero en cada producto que consumimos, desde una manzana hasta una remera, ha habido una industria más o menos sofisticada, que ha ayudado al proceso de producción. No obstante, a escala planetaria vemos que seguimos dominados por el poder de la naturaleza. Tenemos un poder predictivo del clima, un poco menos de fenómenos violentos como los terremotos y huracanes, pero estamos lejos de poder controlarlos a nuestra voluntad. Más aún cuando se trata de formas de vida, nuestro poder pareciera ser inexistente, pues no somos capaces de crear nuevas especies, hasta el momento sólo podemos reproducir ciertos órganos animales mediante componentes sintéticos. Probablemente la filosofía de los ecocentristas sea aplicable en el estado actual de la ciencia y la tecnología, pues aún no creamos algo tan maravilloso como lo que creó los 4.500 millones de años de evolución en el planeta.

El preguntarse por cuál filosofía estamos adoptando actualmente tiene serias repercusiones en nuestras vidas, las de nuestros hijos, y nietos, pues de no cambiar el enfoque antropocéntrico que ha devastado el medio ambiente, no adoptar un enfoque ecocéntrico, y no poseer la suficiente tecnología para revertir la situación planetaria a una favorable para nuestra especie (adoptar el tecnocentrismo), nos llevará a una extinción masiva. Esperamos que el panorama pesimista que es augurado para el 2050 [10] no se cumpla, no por un milagro, sino por un cambio en la filosofía mediante la cual concebimos el medio ambiente. Tal vez como seres humanos estemos un paso más allá de la naturaleza, pero en el día de hoy, no podemos vivir sin ella. Más nos vale cuidarla.

Referencias:
[1] www.who.org

[2] www.fao.org

[3] http://iopscience.iop.org/1748-9326/8/4/045022/article?fromSearchPage=true

[4] La rebelión de Gaia: la verdad sobre el cambio climático, Jorge Blaschke, Ediciones Robinbook, 2007.
[5]
http://en.wikipedia.org/wiki/Ecocentrism
[6] Rowe, Stan J. (1994).“Ecocentrism: the Chord that Harmonizes Humans and Earth.”
The Trumpeter11(2): 106-107.
[7] Beneficios ambientales, sanitarios y sociales del vegetarianismo, Ezequiel Martín Arrieta, 2013, http://www.mediafire.com/view/?8y6zrpcv600z6w9.
[8]
Ecologia.- T. M. Smith – R. L. Smith (6ta Edición)
[9] http://en.wikipedia.org/wiki/Life_expectancy
[10] http://www.theguardian.com/uk/2002/jul/07/research.waste

La reproducción parcial o total de esta este texto está permitida, previa autorización por parte de la autora.

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